Política identitaria ¿Qué se oculta detrás de este término tan controvertido?

por Yosvani

 

El historiador y filósofo francés Michel Foucault define la episteme como el marco de saber acorde a la determinada “verdad” impuesta desde un poder en cada época. Para Foucault (y yo suelo estar de acuerdo) todo puede ser explicado en relación al poder. Es eso que él llama el biopoder y que son las numerosas y diversas técnicas que practican los estados para subyugar los cuerpos y controlar la población quien dicta las reglas del juego que jugamos todos, incluyendo la episteme. Entendiendo entonces el significado de política identitaria dentro de la episteme de los tiempos que corren y la relación existente entre las estructuras de poder y sus subordinados, podemos entender qué realmente quiere decir alguien cuando acusa a otra persona de practicar política identitaria. Esos que acusan a miembros de grupos minoritarios de practicar una política de identidad o identitaria lo hacen argumentando que cuando un grupo de personas se define y se organiza alrededor de rasgos identitarios como el color de piel, el lugar de origen o su orientación sexual, esa persona está practicando una especie de racismo a la inversa ya que al definirse como miembro de determinado grupo minoritario excluye al resto de la población.  A simple vista parece un argumento inofensivo y razonable pero visto de cerca se le cae la careta. Entendamos por qué. La palabra queer, raro en español, que se usa para definir a ciertos miembros de la comunidad LGTBQ (de ahí la Q) no fue acuñada de este modo por miembros de dicha comunidad. No pudo haberlo sido porque llamarle queer o raro a una persona era un término despectivo que indudablemente tiene sus orígenes en la “normalidad,” es decir en las estructuras de poder. Lo mismo ocurría cuando se le llamaba a alguien negro o gay. Estos grupos minoritarios que han sido históricamente deshumanizados, discriminados y enajenados por las estructuras de poder, también fueron nombrados por esas mismas estructuras, de ahí que esa terminología despectiva utilizada para definir su identidad terminara siendo la causa común para identificarse de forma unitaria y hacer frente a los abusos cometidos por el poder.  Y es ahora cuando la periferia ha redefinido el antiguo modo despectivo de identificarla, asignando un valor positivo a términos que antes acarreaban uno negativo, que la hegemonía, el poder, busca resemantizar el valor de los mismos (con mucho éxito por cierto), asignando un valor negativo al uso de estos términos con el concepto de política identitaria. Son como padres molestos ante el niño que les contesta. Así que antes de utilizar el término política identitaria para definir la pujanza de un grupo minoritario por promover sus derechos, pregúntese ¿soy yo racista? Si su respuesta es no, entonces evite usar un término que busca subyugar los derechos de las minorías y mantener un orden que defiende valores que deberían quedarse en otros tiempos.