Caricatura, racismo y negritud

por Yosvani

16938812_10155892764307796_670957540193399718_n

La caricatura que aquí ven es del dibujante Alen Lauzán, fue publicada hace unos días por Diario De Cuba y alrededor de ella se ha desatado una gran polémica sobre la falta de sensibilidad racial de la misma y el racismo en Cuba. Por ello le escribí por correo electrónico a Lauzán  y de ahí surgió un intercambio que ahora reprodusco. Le expresé al creador mis preocupaciones y él tuvo la oportunidad de explicarse. Saquen ustedes sus propias concluciones:

Estimado Alen Lauzán,

Hace un par de días que estoy al tanto de la controversia alrededor de un par de dibujos suyos. He visto acusaciones de racismo y otros calificativos que acarrean demasiado peso para ser lanzados a la ligera, calificativos que no me atrevo a repetir porque, aunque estoy al tanto de su obra, no lo conozco lo suficiente para suscribir esas acusaciones y detesto el oficio de juzgar. Imagino que sepa a qué dibujos hago referencia.

Me tomo el tiempo de escribirle porque aunque, como he dicho anteriormente, no suscribo las acusaciones que se le hacen, sí me atrevo a afirmar que en dichos dibujos se nota cierta ligereza al tratar temas que requieren mayor sensibilidad. El tema de las razas, las relaciones raciales, es muy complicado, mayormente por la gran ignorancia que puebla el tema; el mero concepto de las razas es arcaico y sin justificación científica alguna, edificado por los humanos para dividir, oprimir y conquistar. Dichos dibujos Lauzán, perpetúan estereotipos lamentables.  Si bien es parte del trabajo de un artista el cuestionar el convencionalismo, también lo ha de ser el derribar las mitologías que nos limitan y nos corrompen y en eso, me temo, flaquean los trabajos en cuestión.

Espero que no se tome mis palabras a mal. No es más que una observación, créame que de buena fe, instándolo a que medite sobre el tema. Me ofrezco también, si es de su interés, para dialogar y esclarecer algún posible malentendido.

Por de más un admirador,

Yosvani Oliva Iglesias

Hola Yosvani:

Antes que nada, reconocer en usted decencia y honestidad, respeto y como bien dice, buena fe. Hoy se acostumbra a linchar en la ciber plaza pública a cualquiera sin tener una gota de valentía para comunicarse directamente con el linchado. Es muy fácil emitir opinión sin base, acusar y odiar desde una supuesta superioridad moral. Por eso estimo su correo mientras otros lo único que quieren es subirme al ring del dimequetediré, al eterno chancleteo al que jamás estoy dispuesto (con menso años en las costillas quizás) porque lo que me gusta hacer siempre se verá afectado por el tiempo que uno pierde en hacer entender que lo que hago es producto de una libertad muy personal.

 Respecto a mi dibujo, no tengo idea de qué está pasando con eso, no tengo Facebook ni twitter por la misma razón que le explicaba anteriormente. Acostumbrado estoy a que se generen debates (la mayoría exagerados) con mis dibujos. También a que me tilden de ya no sé cuántas cosas, es algo con lo que he aprendido a vivir y crear. El dibujo en cuestión no se dirigía al tema racista, lamentable algunos ven solamente ese punto cuando en verdad debían protestar las turistas caricaturizadas.

 Vivo hace 17 años en Chile, suficiente para conocer a las señoras chilenas (ojo, que no es la mayoría pero si lo acostumbrado) que van a hacer “turismo” a Cuba. También chilenos, obviamente pero en este caso fueron chilenas las del dibujo. En todos esos años, muchísimas veces y hasta hoy, siempre me encuentro con el típico: “¿Y tú eres cubano? ¡¿Tan blanco?!”. Desgraciadamente para algunos es ofensivo el estereotipo del cubano, en lo personal lo encuentro normal, natural… a lo Van Van.

 Así pues, el dibujo no pasaba por el tema por el que algunos odiadores lo han querido llevar. Nunca me he auto censurado, no mido las consecuencias que pudieran traer mis caricaturas porque al final es eso: Caricatura. Le decía a un amigo que si no puedo hacer “humor negro” haré “humor blanco”, ¿tendré que tener cuidado con los albinos? Le repito, es caricatura, humor gráfico, sátira… que si bien puede ser ácida nunca con ánimo de ofender. Quienes me acusan de “racista” no conocen lo que he hecho en Chile sobre los pésimos prejuicios de algunos chilenos contra colombianos y haitianos afros en este país.

 Le cuento algo, hace unos años con varios caricaturistas hicimos una lista de los temas que podrían ser ofensivos o motivo de autocensura, el resultado fue que desaparecería nuestra profesión. Es imposible hacer humor sin estereotipos. Ya sea humor blanco, negro, político… etc.

Nuevamente le agradezco la sincera comunicación y la buena onda.

Atentamente,

Gracias

Alen

Normal y natural Alen,

Gracias por la pronta y detallada respuesta y por la evidente honestidad de la misma. Se agradece el esfuerzo por elevar la chancleta y dar a las ideas el respeto que merecen. El mensaje de la caricatura de las señoras chilenas es evidente que no era el racismo. Inclusive le comentaba a algunas amistades que si no fuera por la, para mí, lamentable circunstancia de los otros dos personajes lo calificaría de brillante. Jamás lo acusaría a usted de racismo más allá de la acusación de racismo que me hago a mi mismo, como también me la hago de misógino, debido al patriarcado blanco que es parte fundamental de la cultura occidental en general y de la cubana en particular. Le digo esto porque esas partes deformadas de nuestra cultura se manifiestan de manera muy sutil. Son partes de nuestros idiomas, nuestras instituciones, de la arcilla misma de la que estamos hechos.

Parte de la labor de un artista y es usted artista sin lugar a dudas, es semiótica, la creación de un sistema de símbolos que ofrezca nuevas formas de comunicación. Me atrevo incluso a decir que tiene el artista el deber de que esa nueva simbología que propone rompa con los pecados de las simbologías que la preceden. Es ahí donde me parece que hay una trasgresión en su dibujo, que es más producto de quienes somos por una herencia mitológica repleta de defectos y no de algún tipo de mala leche.

Es a veces inevitable que se cometan trasgreciones de este tipo porque es imposible borrar de un golpe tantos siglos de bagaje. Pero sí es posible estar alerta para identificar esos momentos en que la historia nos hace alguna trampa la mayor cantidad de veces posible, eso de modo pasivo, y de forma activa siendo parte del foro público que es donde se debaten y definen las ideas que nos puedan llevar por un mejor camino. Con su venia, su dibujo puede ser un punto de inflexión en uno de los temas más complejos e importantes de estos tiempos que vivimos, sin ella, podría convertirse en un simple chancleteo del solar virtual. Está usted en una posición privilegiada, posición que le envidio de un modo saludable y no sabe cuanto deseo que la asuma si aún no lo ha hecho.

 Agradecido de su tiempo y su cordialidad,

Yosvani

Hola Yosvani!

Compay, tengo amigos y conocidos acá en Chile, de origen africano; cubanos, colombianos y hasta par de haitianos. ¿Sabes cómo me dicen algunos? “Oe, blanco”. ¡Me encanta!

Sin embargo, no les llamo “negros”, a los cubanos les basta con un “¿qué bolero para Eduardo?”. En fin, este es tema que después de todo esto quiero seguir tratando. Pero cuando aparecen supuestos antiracistas cuestionando el modo en que dibujo a los (según ellos) su raza, no me dan ganas de responder.

 Respecto a lo que plantea sobre la “herencia mitológica”: Yosvani, ¡han criticado hasta el grosor de las bembas! ¿Te confieso algo? La madre de mis hijos son las chilenas más bembonas que he conocido. ¡Me encantan!

 De acuerdo con que la historia siempre pone “trampas” pero prefiero descubrirlas después de meter la pata. Tomaré su consejo y trataré (repito, trataré de que por este tiempo poner fichas en ese ciberdebate. Nuevamente agradezco su buena onda.

 Saludos!

Espero que este intercambio ayude a entender un poco mejor la polémica y la perspectiva del creador de la caricatura. No olviden dejar sus comentarios.